sábado, 24 de septiembre de 2011

Sé que estas acá.

Es inexplicable el sentimiento de volver a recordarte entre lagrimas. No existen las palabras para describir lo que siento dentro cada vez que escucho tu nombre o la palabra 'abu'. Era hora que descargue todo lo que se me acumulaba y provocaba ese dolor en mi garganta. 
Cada lagrima, un suspiro y un apretón de dientes es todo lo que manifiesto cuando te pienso. Cada imagen permanece viva en mi cabeza y se refleja en mis ojos. Creo que estás ahí. Cada cosa que hago, cada merito, cada obstáculo que logro superar tienen tu nombre. Es solo por el simple hecho de que me enseñaste de que nací a no rendirse. Por eso mismo, hoy desearía tenerte acá y poder correr a buscarte y contarte como me supero a mi misma, para que veas que si aprendí. Aprendí demasiado de vos. Me di cuenta que no solía valorar lo que tenía, era muy sobradora, pero cuando te fuiste y vi a mi alrededor lo que me acompañaba trate de tomarlo sin pensarlo dos veces.
Encontrarme de nuevo frente al mar y sentir la brisa que corría alrededor me abrió la cabeza, me hizo recapacitar y acordarme cosas que había olvidado.. el tiempo borra. Verme sentada en la piedra me hizo caer a tierra una vez mas, volaba atrapada en una especie de nube y note que ya era hora de aterrizar . Notar el calor del sol encima mio, fue como tocar el cielo con las manos y sentir que todo estaba bien. Fue la señal que esperaba. Ese día fue un regalo de tu parte, volver a pisar arena y ver cada ola. Fue de película. 
Quiero volver, a mi infancia... a volver a comer helado, a servir mates, a andar en bicicleta, a atrapar ratas, a esperar abajo de la mesa, a dormir la siesta, jugar truco, andar en rastrogero... 
Quiero quiero quiero. Sueño porque.. sé que estas acá.

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